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FUNDACIÓN FESTIVAL DE LA LEYENDA VALLENATA
Parque de La Leyenda Vallenata "Consuelo Araujonoguera"
Rodolfo Molina Araújo - Presidente
PBX +57 (5) 738393 - (5) 738333
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Valledupar - Colombia

 

 

Valledupar 1, Abril de 2.014

Al cierre de la jornada de inscripción de concursantes para el 47 Festival de la Leyenda Vallenata el balance es positivo porque se colmaron las expectativas y se sintió la fuerza del folclor a través de los acordeoneros, cajeros, guacharaqueros, cantantes, compositores, verseadores, piloneras y piloneros.

Sobre la jornada final de inscripción el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo, indicó que “como cada año la respuesta de los concursantes fue positiva ante la convocatoria del homenaje a Diomedes Díaz, ‘El Cacique’. Le doy gracias a todos los que contestaron presente a nuestro llamado y sabemos que lo hacen para contribuir con el trabajo que se viene cumpliendo de conservar y promover la auténtica música vallenata”.

Los inscritos para el 47 Festival de la Leyenda Vallenata pertenecen a Valledupar, la costa Caribe, el interior del país e incluso de Venezuela y México.

El consolidado total se dará a conocer cuando ingresen al sistema los inscritos a través de correo certificado que debe llegar entre hoy y mañana, pero con fecha del lunes 31 de marzo.

La visita del Rey Vallenato

A medida que trascurrían las horas y el cierre se acercaba llegaban más personas que hubo necesidad de repartir 157 fichos y todos esperaron su turno con paciencia y calma. Estando en esas apareció el actual Rey Vallenato, Wilber Mendoza Zuleta, y con su acordeón hizo más agradable el momento. De igual manera cuando vio a varios concursantes, especialmente a un acordeonero mejicano expresó: “el vallenato no tiene cuando acabarse y más con este semillero. Siempre que veo estos acontecimientos no olvido en los que se esmeraron en sacar adelante el Festival de la Leyenda Vallenata que hoy es la gran fortaleza de nuestro querido folclor”.

Culminó la etapa más importante para el desarrollo del máximo evento de acordeones, como es la inscripción de los concursantes y el primero en hacerlo el 10 el febrero a las 8:00 de la mañana fue el compositor Germán Villa Acosta, y el último de manera presencial es el acordeonero aficionado, Sayder Cervantes. twiter facebook

Departamento de Comunicaciones: Parque de la Leyenda Vallenata "Consuelo Araujonoguera". Tel. 5838756. Email:Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

La Música Vallenata

El vallenato además de ser el gentilicio popular de los nacidos en el Valle, cuya nominación clásica es valduparense, es también un modo de ser, un estilo de vida y básicamente el género musical que comprende los cuatro aires o ritmos típicos de nuestra región y representa las vivencias personales de su autor y el sentir de un pueblo como fiel imagen del mestizaje del cual somos productos todos los colombianos.

La trilogía vallenata, es decir, los instrumentos que conforman el conjunto vallenato, nace de la mezcla de tres culturas, la española, la africana y la indígena. El acordeón representa la influencia europea, la guacharaca la influencia de nuestros aborígenes y la caja representa la africana.

Los cantos vallenatos contienen elementos de cada una de estas tres partes: las décimas de rancia estirpe española, las síncopa característica de los aires africanos y el lamento melancólico de los cantos indígenas. Actualmente es la música con mayor fuerza y trascendencia en nuestro país porque además de representar nuestro origen, ha sido capaz de soportar el embate de la comercialización de las casas disqueras y de los neo-compositores que antes que inspiración para componer el canto, lo fabrican por encargo o con miras de llenar las exigencias de un mercado artificial.

 

Las Piquerias

 

La Piqueria es el duelo cantado entre dos o más personas, en el cual las armas de los contrincantes no son otra cosa que la inteligencia y su natural disposición para desafiar y responder en cuartetas o décimas (versos de cuatro o diez palabras, como se le conoce en la región.) Anteriormente la Piqueria era el enfrentamiento de dos o más acordeoneros, que se desafiaban a duelo verbal, con verso hiriente, burlón y sarcástico, echando mano a la improvisación para hacer brillar las virtudes personales y de paso, los defectos de los adversarios. En este duelo musical se llegaban a ofender las más delicadas intimidades de su oponente con tal de someterlo al ridículo publico y conquistar el titulo de Mejor en la Piqueria. Era tal la pasión por la Piqueria que los músicos se retaban "a distancia" en cantos que volaban de boca en boca donde se aclaraba hora, fecha y lugar de la contienda que muchas veces se perpetuaron en cantos inmortales, como es el caso de la Gota Fría, del Maestro Emiliano Zuleta Baquero.

Las colitas

Para hablar de las colitas nos debemos remontar a la época de la fundación del Valle de Upar en 1550. En estos tiempos, la música, como el vestido y las costumbres, dividía verticalmente las clases sociales. De un lado la aristocracia criolla se divertía al son del piano, la guitarra y el acordeón que acompañaban los valses, cuadrillas y lanceros, mientras que el pueblo se divertía bailando al son del tambor y la flauta. Las Colitas eran una prolongación de las diversiones de los ricos en el ambiente de la gente del pueblo, mezclándose momentáneamente unos y otros. Después de terminada las fiestas salían en grupo por las calles bailando y cantando y terminaban en una casa elegida o escogida al azar, donde se celebraba un baile alrededor de un madero, punto en que tocaban y cantaban los músicos. Estas prolongaciones de fiesta duraban varios días dependiendo del entusiasmo y significación de la fiesta.

Las Décimas

Después de la conquista y una vez producida la fusión tri-étnica tanto en lo físico como el musical, la décima se incorporó al canto de toda la Costa Atlántica Colombiana, donde sus cultores la asimilaron e imprimieron un estilo propio que hoy pervive. Considerada como un verdadero alarde de ingenio y talento, la décima es la combinación métrica de diez versos octosílabos que van rimando, en perfecta armonía y consonancia, el primero con el cuarto y el quinto; el segundo con el tercero; el sexto con el séptimo y el décimo; y el octavo con el noveno. Admite puntos o dos puntos después del cuarto verso y no los admite después del quinto. La décima vallenata, particularmente, tiene por lo general tres estrofas de diez versos cada una y a veces cuatro estrofas, siempre precedidas por una estrofa de cuatro versos llamada "cabecilla", la cual contiene un resumen o insinuación del tema.

 

Antes del acordeón, la victrola, el pick up y el disco, la clase popular vallenata y costeña en general, tuvo la décima como su forma más generalizada del canto. El decimero era -y es aún- un poeta popular que utilizaba la décima para comunicar sentimientos, críticas, advertencias, o simples mensajes, interpretando, con la sola voz y sin acompañamiento de ningún instrumento, los recados propios o ajenos que quería hacer conocer del resto de la población. En cuanto al género vallenato, puede decirse que la décima es uno de los tres ancestros de este canto, herencia que aún puede notarse en algunas composiciones que llevan los que aquí llamamos "versos de diez palabras" (estrofas de diez versos) utilizados todavía en Merengues y Paseos celebrados por el público que los considera clásicos entre los clásicos. Algunos casos particulares como los de Emiliano Zuleta Baquero, Leandro Díaz y Camilo Namén pueden ponerse como ejemplo de buenos constructores de décimas, métrica que utilizan fácilmente en los versos de sus composiciones. Entre los jóvenes poco se cultiva este género, pero sobresale entre ellos, con propiedad y dominio del tema, Iván Zuleta.

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