Afiches Promocionales

Síguenos en nuestras redes

                

Por Juan Rincón Vanegas - @juanrinconv 

“Y vi a Zuleta pagando las deudas de Emilianito”… 

A raíz de la canción ‘Alucinaciones’, de la autoría del compositor Julio Oñate Martínez, interpretada por el cantante Silvestre Dangond Corrales, su colega y padrino Poncho Zuleta hizo la claridad al respecto, anotando que él ya no tiene deudas con su hermano.

“A mi hermano Emilianito no le debo. No son alucinaciones, es la pura verdad. Esa deuda fue tan publicitada por todos los puntos cardinales, que cuando le pagué, y hasta con intereses, nadie se dio cuenta”. (Risas).

El cobro de la deuda, Emiliano Zuleta Díaz lo llevó a la canción ‘La sangre llama’, composición que juntos grabaran en el año 2001. 

Óigame compadre me va a perdoná

y en forma jocosa le voy a decir,

porque usted aprendió a sumar

y no aprendió a dividir. 

Al recordar la canción, ‘Poncho’ manifiesta que “cuando grabamos la canción me puse a pensar sobre eso, y reflexioné. Claroooo, en algunas ocasiones se me olvidaba, como aquella vez cuando le dije a Emilianito que un cachaco nos quería escuchar, pero que lo complaciéramos. Ya me había adelantado el pago, y mi hermano no sabía. ‘Mile’ se dio cuenta porque el cachaco pedía música y más música, y dijo que cobrábamos demasiado caro. Entonces, me tocó darle menos de la mitad del contrato”.

Ante la nueva canción ‘Alucinaciones’, Emilianito Zuleta sonrió por los apuntes jocosos del compositor Julio Oñate, y anotó que “esa deuda ya prescribió por el transcurso del tiempo, pero quedó la canción que hace posible que el vallenato se nutra de esas historias reales”. 

Buen rescate 

‘El Pulmón de Oro’ al referirse a la inspiración que interpreta Silvestre Dangond, indica que le gustó porque lleva consigo esa chispa del vallenato tradicional. “Ha sido un buen rescate, porque se cuentan las historias del imaginario que narraban nuestros juglares en las interminables parrandas. Eso es lo que llaman ahora los entendidos en literatura como una hipérbole”.

El cantante se remitió a los cientos de canciones que grabó al lado de su hermano Emiliano, que tienen el sello de la perdurabilidad. “Si me pongo a decir nombres de canciones no termino, pero encierran el verdadero vallenato con las historias simples, pero que tuvieron su ocurrencia en distintos lugares de la geografía del Caribe colombiano”.

‘Poncho’ se queda pensativo, y ante la insistencia trae a colación el vallenato más escuchado en todos los tiempos: ‘La gota fría’. “Esa canción nació de un encuentro entre dos amigos, Emiliano Zuleta Baquero y Lorenzo Miguel Morales, quienes como se dice ahora entraron en modo de piqueria, sin ninguna pretensión, sino de dejar constancia de un hecho cotidiano, y como dice la propia canción “pa’ que se acabara la vaina”.

“No vamos lejos, cuando nuestros juglares iniciaron, nunca pensaron que esto iba a llegar hasta donde hoy se encuentra”.

Sin más preámbulos, citó uno de los versos de la canción ‘La sangre llama’, donde se plasman con claridad sus palabras. 

Cuando el vallenato tenía poca fama

sufrimos bastante y sabíamos que algo podía suceder.

Así fue que nos comenzamos a querer

Porqué...porqué la sangre llama. 

Consentidos de su corazón 

Pasando a una nueva etapa, Poncho recuerda que “el advenimiento de la grandeza del vallenato llegó con la creación del Festival de la Leyenda Vallenata de la mano de muchas personas, teniendo gran significación nuestra Policarpa Salavarrieta, Consuelo Araujonoguera; el expresidente Alfonso López Michelsen y mi padrino Rafael Escalona Martínez. Gracias al Festival Vallenato, que con lujo de detalles organiza la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, hoy cantamos victoria. Es el evento líder del folclor y la ventana donde todos se asoman para respirar paz y alegría”.

No dejaba de entregar sus conceptos sobre el 50º Festival de la Leyenda Vallenata. “Bueno, como se trata del concurso Rey de Reyes, le voy a prestar a ‘El Cocha’ Molina y contrato a Hugo Carlos Granados, para que los acompañen a la promoción por todas partes. Lástima que haya partido el gran ‘Colacho’ Mendoza”. 

Historia propia 

Tomás Alfonso Zuleta Díaz regresó al inicio de la entrevista, y sobre la pregunta de la nueva propuesta musical de Silvestre Dangond, no lo pensó dos veces y manifestó. “Primero, es un artista talentoso que tiene la mayor acogida y llena los escenarios donde se presenta. Da un salto en su carrera musical y no podemos ser egoístas. Nosotros, que somos guardianes del vallenato puro, no vamos a torcerle el pescuezo a ese muchacho. Ni más faltaba. Que se proyecte por todo el mundo, y que dentro de su repertorio incluya ese vallenato que él conoce a la perfección, ese mismo con el cual partió hace muchos años de su tierra Urumita lleno de muchas ilusiones”.

Al final, ‘Poncho’ manifestó: “Vea, con esa canción del amigo del alma Julio Oñate, y que interpreta muy bien Silvestre, no he parado de reír por las ocurrencias. Todos me llaman la atención sobre la deuda. En ese sentido hoy puedo decir que mi hermano Emilianito sabe que las únicas deudas que tengo con él son las del corazón, y esas no se pagan, sino que se llevan en el alma”. 

Porque cuando escucho mi triste acordeón

quisiera reírme y quisiera llorar

porqué cuando escucho a mi hermano cantar

quisiera una copa llena de licor

quisiera un momento olvidar el dolor

que pasen las penas y sentirme feliz

al lado de mi hermano

con quien he batallado

para poder vivir.

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv 

El nombre de la niña Olga Patricia que debería llevar los apellidos Diaz Acosta, fue el más promocionado en el mundo vallenato, pero por paradojas de la vida nunca nació.

Esa era la gran ilusión de Diomedes Díaz Maestre, tener una hija con su esposa Patricia Isabel Acosta Solano. En dos oportunidades que ella estuvo embarazada el nombre salió a relucir, pero llegaron primero Rafael Santos y después Diomedes de Jesús.

Era tanta la obsesión de Diomedes Díaz por una hija que en la canción ‘Despedida de soltero’ que grabara en 1978 al lado de Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, en una de las animaciones dijo: “Y ahora cuando nazca Olga Patricia, voy hacer una fiesta en Carrizal”. También en distintas presentaciones en casetas hacía alusión a ese hecho.

En ese sentido también giró el cantante Farid Ortiz al grabar la canción ’Mi compañera’ de la autoría de ‘El Cacique de La Junta’ y saludó efusivamente a “Rafael Santos, Diomedes de Jesús y Olga Patricia Díaz Acosta”.

Tanto a Diomedes, como a Patricia, esa bonita que cuando miraba el mundo se pintaba con el más grande sentimiento, la misma a la que el compadre ‘Debe’ López, lo complació al interpretarle tres canciones en la ventana marroncita, les quedó colgando en el arco del alma la nostalgia de no traer al mundo a esa niña que contaba con nombre propio, incluso antes de anunciar con un llanto su entrada al mundo. 

Confesión de Patricia 

Patricia, la encantadora joven que allá en La Junta, se asomaba a la ventana marroncita para que el joven cantor le desgranara su pensamiento en cantos, con la primera pregunta quedó atrapada en la telaraña del recuerdo.

“Diomedes siempre quiso tener una hija conmigo, pero Dios lo premió con cuatro hermosos hijos que han sido la mejor bendición de mi vida. La verdad es que nadie puede llevarle la contraria a los designios de Dios”.

Enseguida entró en detalle sobre el nombre. “Estudiaba en Bucaramanga y hasta allá llegó Diomedes a visitarme. Yo, me la pasaba con mi gran amiga y compañera de estudio Olga Patricia Ramírez, quien era de Riohacha, y fue cuando Diomedes dijo que la primera hija que tuviéramos se iba a llamar así por las dos”.

‘El Cacique de La Junta’ Diomedes Díaz, después de hacer mención de Olga Patricia en la canción, hizo pocas veces alusión al hecho manifestado que eran emociones del amor, pero venían varones, que eran bendiciones de Dios y de la Virgen del Carmen.

El nombre quedó dentro de las anécdotas de la música vallenata. La ilusión no se cumplió, por lo tanto la fiesta para la niña Olga Patricia, quedó para siempre en el pensamiento de Diomedes Díaz, ese campesino filósofo del vallenato que en sus encuentros directos con la inspiración pudo decirle a Patricia Acosta: 

Esa morena que me entusiasma cuando me mira

ha despertado en mí un sentimiento para cantar

con toda el alma le cantaré a la mujer más linda

en una noche de luna llena en Valledupar. 

“Señor periodista, ‘Te necesito’, esa es la canción que más me gusta de las 29 que me compuso Diomedes porque expresó su sentimiento. En esa canción lo dijo todo. Esa canción se pegó a mi corazón porque pude conocer al verdadero Diomedes, ese que desde joven depositó en mi todo su amor”.

Ante esa expresión del sentimiento las letras se arrugaron y al poco rato se enderezaron cuando ella comenzó a contar su historia de amor, esa donde la fiesta de dos corazones duró muchos años: 10 de novios, 20 de casados y con la llegada de cuatro hijos: Rafael Santos, Diomedes de Jesús, Luis Ángel y El Gran Martín Elías. 

Amor de locura 

Ese amor nació con versos que hilvanaron la mochila del sentimiento juvenil y produjeron una amalgama de alegrías que tenían que vivir escondidas porque esos corazones no tenían la suficiente libertad para volar alto. Pero esa barrera se venció de un momento a otro para escaparse de sus hogares y ponerle las estrofas necesarias a este canto pueblerino y de variadas emociones.

Todo sucedió el mejor el día, el de los novios. Que mejor manera para dar el paso definitivo y afinar el corazón con la mejor nota.

Ella, comienza a revivir ese momento glorioso del amor y dice. “Todo pasó el 20 de septiembre de 1978, y ante la oposición de mi familia nos volamos, y el padre Raimundo Ríos nos casó en San Juan del Cesar. Después nos fuimos de luna de miel a Barranquilla y regresamos a vivir en una casita del barrio Cañaguate de Valledupar”.

Agachó la cabeza y de esta manera siguió devolviendo el tiempo. “Éramos felices y él, el ser más bueno y dulce del mundo me mimaba y cantaba todos los días”. De inmediato en sus ojos se calcó la tristeza.

Después de muchos años de unión perfecta vinieron los momentos difíciles y la separación porque él quiso alzar el vuelo y volar alto, bien alto.

“Todos conocen esa historia que se recalcó hasta en la televisión, y no sus aciertos musicales la cual le hizo ganar una inmensa fanaticada que todavía lo idolatra, y además ser el más grande cantor de música vallenata”.

Patricia Acosta se quedó callada recordando a ese Diomedes que conoció en su pueblo La Junta, La Guajira, el mismo que le cantó infinidad de veces y con la felicidad a alta velocidad le dijo: 

Yo te necesito mi amor,

yo te necesito

canto, grito y lloro

cuando me emociono

ya no vivo solo

que amor tan bonito.

 

Por Juan Rincón Vanegas - @juanrinconv 

“Por eso es que la vida es un baile

que con el tiempo damos la vuelta”. 

La canción autoría de Diomedes Díaz Maestre le cae muy bien al antiguo agricultor y pescador ‘Kike’ Muñoz, a quien le tocó vivir un momento terrible, porque no pudo seguir tocando con sus manos ese mundo al que estaba acostumbrado.

De un momento a otro todo se le vino encima y lo dejó sentado, pero con los ánimos suficientes para darle gracias a Dios porque seguía existiendo y escuchando las canciones de su ídolo Diomedes Díaz, ese mismo que con sus canciones le ha dado la fortaleza necesaria para cantar victoria.

 

Año nuevo trágico 

No hay día que ‘Kike’ no escuche las canciones de ‘El Cacique de La Junta’, porque según cuenta son su gran alimento y le irradian esa alegría que el destino le quiso borrar. “Diomedes nunca pasa de moda porque es único e irrepetible”, afirma sobre el artista guajiro.

Desde su tierra Mariangola, corregimiento de Valledupar, Joaquín Enrique Muñoz Ochoa, con 76 años a cuestas, narra el hecho que lo dejó sin manos. “Eso sucedió hace 36 años, para ser más exactos el 31 de diciembre de 1979, cuando me fui de pesca al río Mariangola, y en el pozo llamado Sisi me explotó en las manos un taco de dinamita”.

El viejo ‘Kike’ Muñoz se detiene en su relato, afina su oído y escucha a lo lejos una canción de Diomedes, música que procede del billar de la esquina cerca a su casa. 

Voy a componé un merengue

pa' cantárselo a papá

un hombre que vive allá

cerca de la población.

Ese que con su sudor

me dio el tamaño que tengo

y el hijo le salió bueno

y ha sido un ejemplo de él. 

Se enternece al recordar a su progenitor que llevaba su mismo nombre y cuenta que esa canción Diomedes la grabó con ‘Colacho’ Mendoza en el año 1981. Casi no podía salir de la añoranza de la canción para encarrilar su propia historia, hasta que volvió al redil de la charla.

“Eso fue terrible, porque perdí mis manos, se me afectaron los oídos y el ojo derecho, pero con el paso del tiempo no me dejé vencer y volví a trabajar en otras cosas que no eran labores del campo, ni de la pesca”. 

Repartidor de suerte 

Para no estar quieto en su casa y sentirse útil, se puso a vender rifas y chance. Quería llevarle suerte a los mariangoleros y en eso trabajó varios años. Andaba en bicicleta por el pueblo, y todavía muchos le dan las gracias porque ganaron algunos premios.

“Me gustaba ese oficio porque me ganaba alguna platica, pero una vez me atropelló un carro y me fracturó una pierna”. Ese accidente significó el fin de la tarea de ‘Kike’ como repartidor de la suerte.

Levanta sus brazos y se acomoda la cachucha que luce una foto de Diomedes Díaz, y entonces expresa en tono nostálgico: “He sido un hombre sufrido en la vida, pero tengo unos hijos maravillosos que son mi mayor fortaleza. No tengo como pagarle a Giovanny, Luis Enrique, Arith María y Martha. A esto súmele mis diez nietos”.

Hace un repaso por su vida, donde aparece su compañera María Mojica y toda su familia, y en ese momento despide ese comentario porque suena una canción que le llama poderosamente la atención. 

Lo que para uno le llega

como mandado del cielo

sea por bien o sea por mal

a veces estamos en la buena

otro’ están en la miseria.

Muchos ríen por no llorar

muchos dicen que la vida

es un mundo de misterio

que siempre tiende a acabar. 

Toma un tiempo para escucharla y deja que termine ‘Así es la vida’. “Ese es un verdadero vallenato que deja enseñanzas y llega a lo más profundo del corazón. Por eso es que yo a Diomedes no lo cambio, no soy seguidor ruidoso, sino fiel”. 

Enamorado de Mariangola 

En su casa, ubicada cerca a la plaza del corregimiento, vive con su hija Arith María, y desde bien temprano sale a dar vueltas y regresa. Al mediodía, en el comedor comunitario, dialoga con sus compañeros de la tercera edad, después escucha música y conversa con sus vecinos.

Durante todo el diálogo, de una u otra manera estuvo presente Diomedes Díaz. ‘Kike’ lo corrobora con múltiples detalles de la vida y obra del artista que pasó su tiempo musical cantándole a las penas y alegrías, incluso a su primera cana.

“Diomedes se pasó la vida alegrando corazones, y haciendo posible que las penas se pudieran cantar”. Vuelve a acomodarse la cachucha, la marca personal que siempre lleva para recordar al artista que nunca permite que decaiga, sino que tenga la frente en alto.

“Escuchar a Diomedes Díaz es una buena causa, y si me preguntan cuál es la canción que más me gusta, no tengo, porque todas me agradan”. 

Yo quiero, que el mundo sea más pequeño

y estar cerquita del cielo, para jugar con el sol

quisiera, juntar el cielo y la tierra

llanuras y cordilleras, y unir las aguas de Dios

ahí ver junto a una mujer blanca con una negra

y que no existan rencillas por el color. 

“Ay caramba, que canción tan expresiva”. En ese momento, el viejo ‘Kike’ regresó su pensamiento al pasado y recordó que esa canción de Hernando Marín se convirtió en un himno, y más ahora que Colombia está en los albores de la anhelada paz.

Dice que vive contento en medio de las dificultades propias de quedar sin sus manos, y haber cambiado el rumbo de su vida por un inoportuno momento que no se lo desea a nadie.

Las canciones seguían sonando a lo lejos y ‘Kike’ las iba recepcionando en su corazón. También señaló que escucha las canciones del gran Martín Elías porque “es agua del mismo calabazo, y un hijo de tigre siempre sale pintao”.

Agradeció la visita a su querido pueblo, tierra de la dinastía Granados, porque tuvo la oportunidad de desahogarse como nunca lo había hecho, contar sus pesares y alegrías, y eso sí, ratificar que es un fiel seguidor de Diomedes, ídolo de multitudes a quien solamente escucha y no puede aplaudir. “Como quisiera hacerlo mi amigo”, dice con tristeza.

Al final, su hija lo delata al manifestar que su papá tiene una canción que lo hace llorar. El viejo ‘Kike’ Muñoz al escuchar el nombre de esa “pieza vallenata”, lo reafirma, y dice: “Es que cuando se llora por amor, ni en los sueños se puede contar”. 

El destino me cambió la vida

conocí la eterna despedida

y en camino voy sin ti

quien no sabe que es una partida

sólo vine a conocer la vida

cuando se marchó.

Se llevó un pedacito de mí, de adentro

nos dejó su sonrisa inmortal, sentida

cuando vine a entender el adiós

fue cierto, se llevó su vida.

 
Por Juan Rincón Vanegas  @juanrinconv
 
Cuando el peso del cantante Tomás Alfonso Zuleta Díaz subía como su voz en plena presentación con su agrupación, hizo un inesperado alto en el camino y se sometió a una reducción de estómago en un 25 por ciento aproximadamente.
Ahora se le nota el cambio en su figura que antes parecía la de un globo. Ahora es un nuevo modelo, según sus jocosas palabras.
Después de pasado un corto tiempo de la intervención quirúrgica se sentó a hablar en serio del tema y lo abordó a fondo.
Sobre el motivo de bajar de peso de un solo golpe entregó sus razones. “Estaba muy subido de peso, eso traía sus consecuencias y complicaciones. Yo soy de contextura fuerte por genética, pero ya estaba excesivamente gordo y eso empezó a generarme malestares. Se me avecinaba la hipertensión y otras cositas más y por ende consecuencias graves”.
Poncho Zuleta siguió dando mayores detalles del cambio en su figura. “Soy muy hiperactivo y la profesión musical amerita estar en condiciones físicas adecuadas. No es igual un artista pasado de peso en el escenario que un artista con peso normal. Todas esas cosas me motivaron y el ejemplo de mi hermano Emiliano que tomó esa determinación y fue muy exitosa”.
No paraba de contar, y por primera vez quería decirlo de manera amplia y contundente. “Hace unos meses estaba incómodo con el exceso de peso. No podía moverme, no podía tener la hiperactividad que yo suelo tener. No podía brincar en el escenario como lo hago. Usted sabe que yo soy alegre, disfruto el espectáculo. La parte musical ya no la disfrutaba igual. En la finca no quería moverme ni montar los caballos. No podía ordeñar una vaca, tantas cosas me hicieron tomar esa determinación”.
 
Con la que me toquen bailo 
Poncho Zuleta sabe que esa determinación no es fácil por su manera de alimentarse en abundancia, especialmente con la llamada comida de monte. Ante esto señala: “Bueno, al son que me toquen bailo. En una circunstancia de estas no tengo dificultad. Para mí no son difíciles las indicaciones que ordena el médico. Es cierto que en mi familia somos muy dados a la comida, en especial la carne de monte. A partir de ahora sigo alimentándome bien, pero no en esos excesos y se clasificar la comida que debo suministrarle a mi organismo”.
 
Y fue más allá respecto al nuevo régimen alimentario. “Soy una persona capaz de tomar acciones severas. En eso, sé que tengo que conservar mi estado físico, ya he bajado 12 kilos, y bajaré más. Me siento mucho mejor”.
En esas condiciones se desenvuelve adecuadamente y hasta anotó que “ojalá nos repitan el homenaje en el Festival Vallenato. Ese homenaje para nosotros fue muy significativo, nos entregó un mundo de ilusiones, de alegrías, de gloria. Rebosó la copa de reconocimientos que hemos recibido en nuestra historia musical. Ese homenaje para nosotros es imperecedero. Lo vivimos y lo seguimos viviendo, fue excepcional. Eso nos ha dado mucho estimulo. Es así, que mi hermano y yo, todos, estamos estimulados para darle más fuerzas al folclor”.
 
Tres canciones
El célebre cantante Tomás Alfonso ‘Poncho’ Zuleta Díaz, quien nació en Villanueva, La Guajira, en el hogar de Emiliano Antonio Zuleta Baquero y Pureza del Carmen Díaz Daza, indicó que estaba grabando unos temas para oxigenar el folclor.
“Con Gonzalo ‘El Cocha’ Molina y mi agrupación estamos grabando para oxigenar el vallenato y darle un buen aguinaldo musical a nuestros seguidores que muy bien lo merecen”.
Las canciones son las siguientes: ‘A quién no le gusta eso’ de Aníbal Velásquez, ‘Te está doliendo’ de Iván Calderón y ‘Daba mi vida por ti’ de Luis Durán Escorcia.
De igual manera recalcó sobre la fortaleza que se le debe dar al vallenato auténtico por parte de los distintos cultores. “Nosotros somos los llamados a defender este folclor que identifica a Colombia en cualquier parte. No podemos desconocer que todo se inició hace 50 años con la creación del Festival de la Leyenda Vallenata por parte de Consuelo Araujonoguera, nuestra Policarpa Salavarrieta; el expresidente Alfonso López Michelsen y mi padrino Rafael Escalona”.
 
Gana hasta el amor…
Cuando la entrevista estaba a punto de terminar, en voz baja dijo que quería hacer una aseveración elocuente en cuestiones del amor que es la columna vertebral del sentimiento y el que hace posible que se mueva el mundo.

“Bajando de peso la mujer aguanta…Mejor actitud. Mejor desempeño y gana el amor donde lo pongan, así sea detrás de la puerta”. Y si lo dice Poncho Zuleta: “Por supuesto”…

Se queda celebrando su nueva ocurrencia indicando que “nunca me han dado calambres ni en la lengua, y sigo a paso firme en la larga tarea de conservación y promoción del vallenato clásico”.

Ahora Poncho Zuleta ha cambiado su estilo de vida y para conservar su nueva figura realiza caminatas mañaneras, una serie de ejercicios y la comida es poca y la más adecuada.

En cada presentación musical relata aspectos sobre su nueva vida y hace recomendaciones para que sean tenidas en cuenta por los que tiene exceso de peso y no se cuidan. Al final en su estilo regaló un verso que cantó sonriendo:

 

Lo que me espera es progreso

no tengo ni necesito,

y ahora que bajé de peso

me siento más jovencito.

 
Página 1 de 21