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Por Juan Rincón Vanegas - @juanrinconv 

“Por eso es que la vida es un baile

que con el tiempo damos la vuelta”. 

La canción autoría de Diomedes Díaz Maestre le cae muy bien al antiguo agricultor y pescador ‘Kike’ Muñoz, a quien le tocó vivir un momento terrible, porque no pudo seguir tocando con sus manos ese mundo al que estaba acostumbrado.

De un momento a otro todo se le vino encima y lo dejó sentado, pero con los ánimos suficientes para darle gracias a Dios porque seguía existiendo y escuchando las canciones de su ídolo Diomedes Díaz, ese mismo que con sus canciones le ha dado la fortaleza necesaria para cantar victoria.

 

Año nuevo trágico 

No hay día que ‘Kike’ no escuche las canciones de ‘El Cacique de La Junta’, porque según cuenta son su gran alimento y le irradian esa alegría que el destino le quiso borrar. “Diomedes nunca pasa de moda porque es único e irrepetible”, afirma sobre el artista guajiro.

Desde su tierra Mariangola, corregimiento de Valledupar, Joaquín Enrique Muñoz Ochoa, con 76 años a cuestas, narra el hecho que lo dejó sin manos. “Eso sucedió hace 36 años, para ser más exactos el 31 de diciembre de 1979, cuando me fui de pesca al río Mariangola, y en el pozo llamado Sisi me explotó en las manos un taco de dinamita”.

El viejo ‘Kike’ Muñoz se detiene en su relato, afina su oído y escucha a lo lejos una canción de Diomedes, música que procede del billar de la esquina cerca a su casa. 

Voy a componé un merengue

pa' cantárselo a papá

un hombre que vive allá

cerca de la población.

Ese que con su sudor

me dio el tamaño que tengo

y el hijo le salió bueno

y ha sido un ejemplo de él. 

Se enternece al recordar a su progenitor que llevaba su mismo nombre y cuenta que esa canción Diomedes la grabó con ‘Colacho’ Mendoza en el año 1981. Casi no podía salir de la añoranza de la canción para encarrilar su propia historia, hasta que volvió al redil de la charla.

“Eso fue terrible, porque perdí mis manos, se me afectaron los oídos y el ojo derecho, pero con el paso del tiempo no me dejé vencer y volví a trabajar en otras cosas que no eran labores del campo, ni de la pesca”. 

Repartidor de suerte 

Para no estar quieto en su casa y sentirse útil, se puso a vender rifas y chance. Quería llevarle suerte a los mariangoleros y en eso trabajó varios años. Andaba en bicicleta por el pueblo, y todavía muchos le dan las gracias porque ganaron algunos premios.

“Me gustaba ese oficio porque me ganaba alguna platica, pero una vez me atropelló un carro y me fracturó una pierna”. Ese accidente significó el fin de la tarea de ‘Kike’ como repartidor de la suerte.

Levanta sus brazos y se acomoda la cachucha que luce una foto de Diomedes Díaz, y entonces expresa en tono nostálgico: “He sido un hombre sufrido en la vida, pero tengo unos hijos maravillosos que son mi mayor fortaleza. No tengo como pagarle a Giovanny, Luis Enrique, Arith María y Martha. A esto súmele mis diez nietos”.

Hace un repaso por su vida, donde aparece su compañera María Mojica y toda su familia, y en ese momento despide ese comentario porque suena una canción que le llama poderosamente la atención. 

Lo que para uno le llega

como mandado del cielo

sea por bien o sea por mal

a veces estamos en la buena

otro’ están en la miseria.

Muchos ríen por no llorar

muchos dicen que la vida

es un mundo de misterio

que siempre tiende a acabar. 

Toma un tiempo para escucharla y deja que termine ‘Así es la vida’. “Ese es un verdadero vallenato que deja enseñanzas y llega a lo más profundo del corazón. Por eso es que yo a Diomedes no lo cambio, no soy seguidor ruidoso, sino fiel”. 

Enamorado de Mariangola 

En su casa, ubicada cerca a la plaza del corregimiento, vive con su hija Arith María, y desde bien temprano sale a dar vueltas y regresa. Al mediodía, en el comedor comunitario, dialoga con sus compañeros de la tercera edad, después escucha música y conversa con sus vecinos.

Durante todo el diálogo, de una u otra manera estuvo presente Diomedes Díaz. ‘Kike’ lo corrobora con múltiples detalles de la vida y obra del artista que pasó su tiempo musical cantándole a las penas y alegrías, incluso a su primera cana.

“Diomedes se pasó la vida alegrando corazones, y haciendo posible que las penas se pudieran cantar”. Vuelve a acomodarse la cachucha, la marca personal que siempre lleva para recordar al artista que nunca permite que decaiga, sino que tenga la frente en alto.

“Escuchar a Diomedes Díaz es una buena causa, y si me preguntan cuál es la canción que más me gusta, no tengo, porque todas me agradan”. 

Yo quiero, que el mundo sea más pequeño

y estar cerquita del cielo, para jugar con el sol

quisiera, juntar el cielo y la tierra

llanuras y cordilleras, y unir las aguas de Dios

ahí ver junto a una mujer blanca con una negra

y que no existan rencillas por el color. 

“Ay caramba, que canción tan expresiva”. En ese momento, el viejo ‘Kike’ regresó su pensamiento al pasado y recordó que esa canción de Hernando Marín se convirtió en un himno, y más ahora que Colombia está en los albores de la anhelada paz.

Dice que vive contento en medio de las dificultades propias de quedar sin sus manos, y haber cambiado el rumbo de su vida por un inoportuno momento que no se lo desea a nadie.

Las canciones seguían sonando a lo lejos y ‘Kike’ las iba recepcionando en su corazón. También señaló que escucha las canciones del gran Martín Elías porque “es agua del mismo calabazo, y un hijo de tigre siempre sale pintao”.

Agradeció la visita a su querido pueblo, tierra de la dinastía Granados, porque tuvo la oportunidad de desahogarse como nunca lo había hecho, contar sus pesares y alegrías, y eso sí, ratificar que es un fiel seguidor de Diomedes, ídolo de multitudes a quien solamente escucha y no puede aplaudir. “Como quisiera hacerlo mi amigo”, dice con tristeza.

Al final, su hija lo delata al manifestar que su papá tiene una canción que lo hace llorar. El viejo ‘Kike’ Muñoz al escuchar el nombre de esa “pieza vallenata”, lo reafirma, y dice: “Es que cuando se llora por amor, ni en los sueños se puede contar”. 

El destino me cambió la vida

conocí la eterna despedida

y en camino voy sin ti

quien no sabe que es una partida

sólo vine a conocer la vida

cuando se marchó.

Se llevó un pedacito de mí, de adentro

nos dejó su sonrisa inmortal, sentida

cuando vine a entender el adiós

fue cierto, se llevó su vida.

 
Por Juan Rincón Vanegas  @juanrinconv
 
Cuando el peso del cantante Tomás Alfonso Zuleta Díaz subía como su voz en plena presentación con su agrupación, hizo un inesperado alto en el camino y se sometió a una reducción de estómago en un 25 por ciento aproximadamente.
Ahora se le nota el cambio en su figura que antes parecía la de un globo. Ahora es un nuevo modelo, según sus jocosas palabras.
Después de pasado un corto tiempo de la intervención quirúrgica se sentó a hablar en serio del tema y lo abordó a fondo.
Sobre el motivo de bajar de peso de un solo golpe entregó sus razones. “Estaba muy subido de peso, eso traía sus consecuencias y complicaciones. Yo soy de contextura fuerte por genética, pero ya estaba excesivamente gordo y eso empezó a generarme malestares. Se me avecinaba la hipertensión y otras cositas más y por ende consecuencias graves”.
Poncho Zuleta siguió dando mayores detalles del cambio en su figura. “Soy muy hiperactivo y la profesión musical amerita estar en condiciones físicas adecuadas. No es igual un artista pasado de peso en el escenario que un artista con peso normal. Todas esas cosas me motivaron y el ejemplo de mi hermano Emiliano que tomó esa determinación y fue muy exitosa”.
No paraba de contar, y por primera vez quería decirlo de manera amplia y contundente. “Hace unos meses estaba incómodo con el exceso de peso. No podía moverme, no podía tener la hiperactividad que yo suelo tener. No podía brincar en el escenario como lo hago. Usted sabe que yo soy alegre, disfruto el espectáculo. La parte musical ya no la disfrutaba igual. En la finca no quería moverme ni montar los caballos. No podía ordeñar una vaca, tantas cosas me hicieron tomar esa determinación”.
 
Con la que me toquen bailo 
Poncho Zuleta sabe que esa determinación no es fácil por su manera de alimentarse en abundancia, especialmente con la llamada comida de monte. Ante esto señala: “Bueno, al son que me toquen bailo. En una circunstancia de estas no tengo dificultad. Para mí no son difíciles las indicaciones que ordena el médico. Es cierto que en mi familia somos muy dados a la comida, en especial la carne de monte. A partir de ahora sigo alimentándome bien, pero no en esos excesos y se clasificar la comida que debo suministrarle a mi organismo”.
 
Y fue más allá respecto al nuevo régimen alimentario. “Soy una persona capaz de tomar acciones severas. En eso, sé que tengo que conservar mi estado físico, ya he bajado 12 kilos, y bajaré más. Me siento mucho mejor”.
En esas condiciones se desenvuelve adecuadamente y hasta anotó que “ojalá nos repitan el homenaje en el Festival Vallenato. Ese homenaje para nosotros fue muy significativo, nos entregó un mundo de ilusiones, de alegrías, de gloria. Rebosó la copa de reconocimientos que hemos recibido en nuestra historia musical. Ese homenaje para nosotros es imperecedero. Lo vivimos y lo seguimos viviendo, fue excepcional. Eso nos ha dado mucho estimulo. Es así, que mi hermano y yo, todos, estamos estimulados para darle más fuerzas al folclor”.
 
Tres canciones
El célebre cantante Tomás Alfonso ‘Poncho’ Zuleta Díaz, quien nació en Villanueva, La Guajira, en el hogar de Emiliano Antonio Zuleta Baquero y Pureza del Carmen Díaz Daza, indicó que estaba grabando unos temas para oxigenar el folclor.
“Con Gonzalo ‘El Cocha’ Molina y mi agrupación estamos grabando para oxigenar el vallenato y darle un buen aguinaldo musical a nuestros seguidores que muy bien lo merecen”.
Las canciones son las siguientes: ‘A quién no le gusta eso’ de Aníbal Velásquez, ‘Te está doliendo’ de Iván Calderón y ‘Daba mi vida por ti’ de Luis Durán Escorcia.
De igual manera recalcó sobre la fortaleza que se le debe dar al vallenato auténtico por parte de los distintos cultores. “Nosotros somos los llamados a defender este folclor que identifica a Colombia en cualquier parte. No podemos desconocer que todo se inició hace 50 años con la creación del Festival de la Leyenda Vallenata por parte de Consuelo Araujonoguera, nuestra Policarpa Salavarrieta; el expresidente Alfonso López Michelsen y mi padrino Rafael Escalona”.
 
Gana hasta el amor…
Cuando la entrevista estaba a punto de terminar, en voz baja dijo que quería hacer una aseveración elocuente en cuestiones del amor que es la columna vertebral del sentimiento y el que hace posible que se mueva el mundo.

“Bajando de peso la mujer aguanta…Mejor actitud. Mejor desempeño y gana el amor donde lo pongan, así sea detrás de la puerta”. Y si lo dice Poncho Zuleta: “Por supuesto”…

Se queda celebrando su nueva ocurrencia indicando que “nunca me han dado calambres ni en la lengua, y sigo a paso firme en la larga tarea de conservación y promoción del vallenato clásico”.

Ahora Poncho Zuleta ha cambiado su estilo de vida y para conservar su nueva figura realiza caminatas mañaneras, una serie de ejercicios y la comida es poca y la más adecuada.

En cada presentación musical relata aspectos sobre su nueva vida y hace recomendaciones para que sean tenidas en cuenta por los que tiene exceso de peso y no se cuidan. Al final en su estilo regaló un verso que cantó sonriendo:

 

Lo que me espera es progreso

no tengo ni necesito,

y ahora que bajé de peso

me siento más jovencito.

 

Por Juan Rincón Vanegas - @juanrinconv 

En medio de los ajetreos de la entrega de la nueva producción musical titulada: ‘Patrimonio cultural’ al lado del Rey Vallenato Álvaro López, aparece Jorge Oñate para ratificar su encuentro con la música que ha amado toda la vida.

Muy sereno y  más espiritual cuenta que “es una satisfacción, es una alegría regresar y llegar a 50 años de vida artística. Es algo grande. No hay como darle las gracias a Dios al permitirme llegar a estos momentos”.

Como si los recuerdos hicieran fila en su cerebro comienza a narrar que es hijo del Festival de la Leyenda Vallenata. “Yo nací con el Festival Vallenato. Además, partí el evento en dos al ganar cantándole a Miguel López en 1972 y 20 años después repetí la misma historia con su hijo Álvaro, mi actual acordeonero”.

Se queda callado unos segundos y sigue hablando: “Soy el cantante que más ha grabado con Reyes Vallenatos. Mire la lista: Miguel López, Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, Raúl ‘El Chiche’ Martínez, Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, Álvaro López, Fernando Rangel, Julián Rojas y Cristian Camilo Peña”

Para rematar sobre este tema festivalero, entre risas anota que grabó con dos acordeoneros que también son Reyes Vallenatos, así no aparezcan en el registro: Emiliano Zuleta Díaz y Juancho Rois”.

Cuando nombra a Juancho Rois varias lágrimas recorren su rostro porque viene a su mente esa etapa gloriosa con ‘El Fuete’, de la que figuran canciones como “Mujer marchita’, ‘Lloraré’, ‘Sanjuanerita’, ‘Ruiseñor de mi Valle’, ‘Nació mi poesía’, ‘Paisaje de sol’, ‘Lirio rojo’, ‘Un hombre solo’, ‘La gordita’, ‘Al otro lado del mar’, ‘El corazón del Valle’, ‘Calma mi melancolía’, ‘Dime por qué’, ‘La contra’, ‘El cariño de mi pueblo’, ‘Amar es un deber’, entre otras.

La nostalgia lo arropa al recordar esas y algunas canciones más y enseguida expresa. “Yo conservo el vallenato. La cadencia, la poesía. No me salgo de ese estilo. No pierdo mi identidad musical. Antes de salirme de eso mejor me retiro de la actividad musical. Por eso donde voy defiendo a capa y espada el Festival Vallenato. Los otros festivales son buenos y siempre los aplaudo, pero el papá de los festivales es el Festival Vallenato. Es el festival de mi corazón y he sido su mejor hijo”.

Pasando a otro aspecto del folclor vallenato se refirió al llamado de la Unesco. “Esa importante entidad llamó la atención porque realmente se está perdiendo la originalidad del vallenato y tenemos que ponernos las pilas para conservar sus raíces. Hago un llamado respetuoso, principalmente a los jóvenes, para que no dejemos morir nuestro querido vallenato”.

Pensó un momento y lanzó una propuesta. “Hay que darle el valor a nuestro folclor, a nuestra música vallenata, y que se haga valer la ley. Que suenen ocho canciones nuestras, cuando digo nuestras es de Colombia, y una de afuera. Así se hace en otros países”. 

Para largo rato 

Ahora que Jorge Oñate regresa a la pasta sonora está feliz por su nueva unión con Álvaro López, por el apoyo de sus seguidores y de los medios de comunicación. Por lo anterior dice que seguirá en competencia.

“He llegado a esta instancia por mi disciplina y al amor que le he tenido a mi arte, a mi vocación musical y porque quiero mi música vallenata. Cuando nací el vallenato no era comercial, de pronto se volvió comercial pero manteniendo sus raíces. Yo no me salgo de la autenticidad del vallenato y de la originalidad y me mantendré hasta el final de mis días”.

Ahora, está atando cabos para que todo salga como está previsto, después de estar alejado cuatro años de la pasta sonora.

“Con el favor de Dios saldremos con la mayor fuerza. Ya el adelanto de ‘La batea’ tiene moviendo a toda Colombia, y lo que viene es superior”.

Entonces toma una hoja y va leyendo las canciones y sus respectivos compositores que le hacen compañía en su nuevo proyecto musical.

‘Patrimonio cultural’ (Roberto Calderón), ‘Meneando la batea’ (Andrés Beleño), ‘Seductora’ (Efrén Calderón), ‘La crítica’ (Omar Geles), ‘Sueña corazón’ (Gustavo Gutiérrez), ‘Las mujeres’ (Romualdo Brito), ‘Escalando mi montaña’ (Aurelio ‘Yeyo’ Núñez), ‘Aquí estoy yo’ (Rafael Manjarréz), ‘Dueño de tu vida’ (Roberto Oñate), ‘Solamente mía’ (Eduardo Fonseca ‘Cachurra’), ‘Por qué será’ (Omar Geles), ‘Pégate a la sabrosura’ (Rolando Ochoa), ‘Algo te diré’ (Kike Araújo) y ‘La aventurita’ (Juan Segundo Lagos). 

Poncho Zuleta en la batea 

Con Jorge Oñate nunca faltan los apuntes jocosos. El locutor y presentador Álvaro Álvarez le dijo que Poncho Zuleta había parado la grabación de sus tres canciones de adelanto porque la canción ‘La batea’ estaba sonando por todas partes.

Ante esa aseveración Jorge Oñate anotó: “Y como no, si Poncho está que también se menea como la batea”.

Regresa el cantor ese que ha regalado su voz a varias generaciones dejando estelas de alegrías y nostalgias en ese trasegar por los caminos del folclor donde se encontró con esos hombres que les componían a la vida, al amor, a la naturaleza, a los amigos, y que él se encargaba de llevar a la pasta sonora.

Regresa el amor eterno de la patrona Nancy Zuleta, el padre bueno, el abuelo querendón y el amigo inigualable.

Regresa para volver a decirle al mundo como se canta el verdadero vallenato ese que sale del corazón del alma y se siente hasta en La Paz, su pueblo.

Regresa el hombre al que en cierta ocasión le preguntaron sobre el nombre de los tres mejores cantantes de la música vallenata y sin dudarlo dijo: Jorge Oñate, ‘El Jilguero de América’ y ‘El Ruiseñor del Cesar’.

 

Hoy se cumplen 22 años de la muerte del célebre acordeonero que con sus notas se hizo grande en el concierto vallenato. 

Por Juan Rincón Vanegas - @juanrinconv 

La noche del lunes 21 de noviembre de 1994 quedó marcada en la vida del cantante Enaldo Barrera Hernández, conocido como ‘Diomedito’, quien esperaba al acordeonero Juancho Rois para amenizar una parranda en El Tigre, Estado Anzoátegui, Venezuela,  pero nunca llegó.

Ahora, 22 años después, ‘Diomedito’ se sienta a llamar ese recuerdo que quedó sembrado para siempre en su memoria, no sin antes contar la manera como se hizo verdadero amigo del célebre acordeonero sanjuanero.

“A Juancho Rois lo conocí en Bogotá dos meses antes de morir porque le habían hablado de mi. El puente lo hizo Ponchito Castro, ahora manager de Jorge Celedón, quien me llamó y me dijo que Juancho quería que lo acompañara a una parranda en Cúcuta. No le creí de inmediato porque para mi era casi un imposible”.

Al día siguiente y ante la insistencia tomó en serio las llamadas y aceptó encontrarse con el acordeonero en el aeropuerto El Dorado, pero casi lo deja el avión.

Entonces hace la radiografía del primer diálogo después del saludo a Juancho Rois: ¡Eche, ‘Diomedito’!, vas a comenzar como el compadre Diomedes, siempre llegando tarde.

- Perdóneme Juancho,  mijo,  pero te prometo que esto no vuelve a pasar.

- Tranquilo pela’o, que te estoy  ‘mamando gallo’, expresó Juancho Rois.

Ya en el avión ‘Diomedito’ no salía de su asombro, al estar sentado al lado del gran Juan Humberto Rois Zuñiga, una de las más iluminadas estrellas de la música vallenata que ha dado San Juan del Cesar, La Guajira.

En la parranda ‘Diomedito’ estuvo dichoso de moldear su voz con el acordeón de Juancho y al final fue retribuido con un buen pago.

“Lo del pago fue lo de menos porque mi dicha era grande tocar al lado de Juancho Rois, quien me prometió que me iba a poner a grabar al lado de su paisano Emerson Plata, quien seguía su estilo”.

Juancho se interesó tanto en ese proyecto musical que habló con los dueños de la parranda para que lo patrocinaran, y dijo que sería el director y el encargado de escoger las canciones.

A los pocos días de llegar a Bogotá Juancho y Diomedito visitaron los estudios de Alfonso Abril, llegando a un arreglo y se acordó la grabación para enero de 1995.

“Al salir del estudio era el hombre más feliz del mundo. Se iba a cumplir mi sueño de grabar y más que Juancho me dijo que me iba a dar una canción de su autoría y le iba a meter el acordeón”. 

Encuentro con Diomedes Díaz 

La amistad con Juancho cada día iba viento en popa y lo invitó a uno de sus conciertos con Diomedes Díaz. El encuentro con ‘El Cacique de La Junta’ fue en Zipaquirá. Allá hablaron de todo un poco y estuvo invitado a tarima donde juntos cantaron; ‘Mi primera cana’.

“Le agradecí a Juancho ese gesto bien bonito, y lo que hizo fue decirme que tenía una nueva parranda en San Andrés Islas para que me alistara”.

Enaldo Barrera ante tantas atenciones de Juancho Rois lo invitó a almorzar un guiso de gallina criolla en su casa ubicada en Floresta Sur.

“Ese día supe más de la calidad humana de ‘El Dios del Acordeón Vallenato’ como lo bauticé, Llegó a mi humilde vivienda, y compartió más de dos horas con mi familia”. 

La parranda 

Ese idilio de amistad musical seguía su camino y Juancho Rois volvió a invitar a ‘Diomedito’ a una nueva parranda, esta vez en Venezuela que coincidía con presentaciones de Diomedes Díaz.

Hasta ‘El Tigre’ llegó el cantante, y comenzó la espera en el lugar donde se haría la parranda. Pasaban las horas y Juancho y sus acompañantes Rangel ‘El Maño’ Torres, Tito Castilla, Jesualdo ‘El Zurdo’ Ustáriz y Eudes Granados no llegaban.

“De un momento a otro avisaron que la avioneta donde venían había sufrido un accidente. En medio de la oscuridad de la noche el ala izquierda de la aeronave impactó con una antena y se vino a pique”.

‘Diomedito’ al llegar al hospital donde habían sido llevados no se imaginaba la gravedad del hecho.

“Llegué y al primero que ví fue a ‘El Zurdo’ Ustariz y le pregunté por los demás. Vi a Tito Castilla inconsciente y luego despertó. De repente un médico me pregunta que si era familiar de los señores que se accidentaron. Le dije que hacía parte del grupo, pero que no estaba con ellos”.

En este momento Diomedito agacha su cabeza al recordar las siguientes palabras del médico: “Bueno, pues venga para que reconozca a las personas que fallecieron en el accidente”.

Medita y sigue. “Recuerdo que pensé: ¡Dios mío!, que no sea Juancho, que no sea Juancho, Señor Bendito”

El mundo se le vino encima cuando al primero que le muestra el médico forense  es a su amigo y mentor del alma, Juan Humberto Rois Zúñiga.

“No hay palabras para expresar lo que sentí. No podía creer muerto a mi amigo querido. Al hombre feliz que tenía 35 días de casado y cuya señora estaba embarazada, al acordeonero que más confió en mi talento”.

Cuenta que quedó mudo, bloqueado y en un shock total por la muerte de Juancho y sus acompañantes. Sentía que era una pesadilla, pero le tocó reponerse porque los dueños de la parranda le pidieron los acompañara para que compraran cuatro féretros e igual número de vestidos enteros para Juancho Rois, Rangel ‘El Maño’ Torres, Eudes Granados y el piloto Pedro José Monsalve.

“Esa misión ha sido la más difícil y dolorosa de mi vida. Primero se escogieron los féretros y busqué la ropa para Juancho. Recordar es vivir ese nefasto momento que me marcó de por vida. Con profundo dolor en el alma quisiera retroceder la máquina del tiempo para cambiar el rumbo de esta historia triste para el folclor vallenato”.

Desde ese instante Enaldo Barrera ‘Diomedito’ vive recordando a Juancho Rois, su noble y buen amigo, en cada presentación que hace y más ahora que lo acompaña en el acordeón su hijo Enaldo Barrera Jr. quien es un fiel seguidor de sus notas.

Enaldo no deja de recordar a Juancho Rois e indica que está escribiendo un libro titulado ‘El Personaje’, donde dos capítulos son dedicados al excelso acordeonero, y se despide cantando: 

De lejos muy lejo’ un acordeón

de notas muy lindas yo escuchaba

y por esa nota acentuada

yo dije enseguida es Juancho Rois.

 

Y me despedí de donde estaba

y me fui al compás del acordeón

y cuando iba llegando a la parranda

precisamente era Juancho Rois.