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-Hoy cuando el artista de música vallenata cumple 35 años de vida cuenta cómo ha sido su transformación de hombre parrandero, bebedor y mujeriego, a un ser más espiritual- 

Por Juan Rincón Vanegas - @juanrinconv 

El artista que solía decir en las tarimas: “Me quieren acabar, pero no han podido”. “La única forma que el pobre esté feliz, es vivir borracho”, "Es que unos beben para olvidar, yo bebo pa' recordarla", “Pa’ que tú me olvides tienes que hacer un curso y ese curso lo dicto yo”, generador de polémicas por sus actos que lo llevaron incluso a estar en los estrados judiciales, ahora es diferente. Su testimonio está unido a la espiritualidad y centrado en las Sagradas Escrituras. Lee la Biblia, donde ha encontrado muchos versículos que ya hacen parte de su cotidianidad.

A Silvestre lo dominaba el trago y las mujeres. Pero asegura hizo un pare en el camino y ahora la vida lo premió porque enfocó su pensamiento en Dios, lo fortaleció con más amor a su familia y su carrera artística dio un vuelco total.

“Era el mes de diciembre de 2014, casi no dormía, y de ahí se derivaba todo. El barco de mi vida estaba a la deriva, y llegué a hacer cosas que no eran las mejores. Regañaba hasta mis músicos que son parte vital de mi carrera. En fin, después de leer un libro de Alex Campo que encontré entre tantos regalos que me hacen, comprendí que el llamado de Dios era para mí”.

Su testimonio es elocuente, sincero y sus miles de seguidores notan el cambio, y están de acuerdo con eso. Él mismo lo ratificó con un mensaje en Twitter: “El 2015 ha sido uno de los mejores de mi vida porque conocí la verdad”.

Durante esta entrevista su vista se conectaba con el cielo y comenzó a explicar que ahora su vida tiene un nuevo sentido porque Dios marca la pauta y direcciona sus éxitos que siguen como la luz de la aurora que va en aumento, hasta que el día es perfecto.

“Todo lo que siento es glorioso y sigo metido en mi mundo del vallenato porque desde niño me levanté en ese ambiente y en cada uno de mis conciertos esas canciones estarán presentes”. No había terminado de decir estas palabras, cuando volvió a hablar de su nueva vida.

“Dios me llamó y estoy siguiendo sus pasos. Pienso que el amor es la estructura fundamental para todo cambio. Cuando amas lo que haces, amas a tu familia, y a ti mismo, llegan los cambios y eso pasó conmigo, y en esta nueva vida espiritual, quiero compartir estos instantes que estoy viviendo y sí puedo ser ejemplo, y mi testimonio le sirve a muchos, ahí estaré contando mi vida”.

El artista no se detiene en su disertación porque expresa que lleva una vida en paz con Dios y consigo mismo. Y además, se atrevió a dar el salto de perdonar, algo que antes veía imposible.

“En ese sentido Dios hizo el cambio porque abrí mi corazón de par en par y entré a perdonar. Me arrepentí de todo lo que es malo y la verdad, volví a vivir. Al llegar a ese punto se te abren todas las puertas y cambia el ciclo de todo lo que gira a tu alrededor”.

Las personas que siempre han estado cerca de su vida familiar y artística dan testimonio del cambio. Ahora Silvestre Dangond tiene en su mente un mensaje diferente en el que Dios ocupa el primer lugar y así lo manifiesta en los distintos escenarios que presentan un lleno total.

Los asistentes además de escuchar las canciones que interpreta reciben del artista palabras de reflexión y de invitación a navegar por el rio de la cristiandad plena, por los caminos de la verdad y por las calles del mejor vivir de la mano de Dios.

En este sentido afirma que “En ese momento entrego las palabras que dicta mi corazón y los que me critican o juzgan los encomiendo a Dios, que tiene la formula precisa para bendecirlos”.

 

Los cantos de ayer… 

Entrando en el plano de los cantos que ha grabado en su corta, pero fructífera carrera artística donde las letras hablan de desamores, de amores prohibidos, de un cantinero que sirve buen trago, de culpables, de locuras paranoicas, de tragas locas, de indiferencias interminables, del inolvidable Judas y del hombre que tenía dos amores, entre ellos una gringa, hizo una pequeña parada para sonreír y anotó.

“Ahora antes de cantar hago una explicación y expreso lo que no se puede hacer para llevar una vida mejor. Es un mensaje directo que busca que todos se conecten con el amor, con la paz y con el perdón, especialmente en estos tiempos y claro teniendo a Dios en la mira”.

Silvestre ahora es también un predicador porque aprovecha el don del canto que Dios le otorgó para llevar más almas a su redil. “Estoy contento con todo lo que hago y cada día gracias a Dios veo los frutos”.

Explicó que es respetuoso de lo que piensan los Silvestristas respecto a su decisión de entrar en los caminos del Todopoderoso. “A todos los quiero y les agradezco tenerme en un lugar de honor. Yo me debo a Dios, a mi familia, mis amigos y especialmente a mi seguidores. Siempre los llevo en mis oraciones”.

Pidió permiso para atender una llamada en su celular, de la que solamente se escuchó que al final dijo: “Bueno, bueno, tomaré en cuenta todo”. Al colgar no perdió el hilo de la conversación sino que volvió a referirse a su cambio de vida donde su ayer mundano perdió el año hace rato y ahora es un hombre nuevo.

“Mi testimonio servirá para que más almas lleguen a Dios”. Cerró sus ojos y solamente movía sus labios. Al cabo de un rato regresó a la entrevista y manifestó: “Estaba orando por ti y por todos los que leerán esta crónica que será de gran bendición”.

Por Juan Rincón Vanegas - @juanrinconv 

Una mañana cualquiera, dos hermanitos del alma se dieron a la tarea con toda la calma del caso de recoger los recuerdos regados en un largo kilometraje donde los cantos vallenatos marcaban la ruta hasta llegar a un punto fijo: Valledupar.

Después de armar el rompecabezas del folclor, tarea no tan fácil, entregaron una serie de detalles cuya conclusión es que gracias a Poncho y Emiliano ‘La Capital Mundial del Vallenato’, se llena de fiesta, asunto que es de gran envergadura porque principalmente acordeoneros, cajeros, guacharaqueros, compositores, compositores y cantantes, tendrán la marca Zuleta, esa que les regala la máxima alegría musical.

Es que por estos días la vida de Poncho y Emiliano Zuleta ha cambiado a raíz del homenaje que se les rinde en el 49º Festival de la Leyenda Vallenata y que los tiene consentidos por todos.

En extensa charla Poncho toma la delantera y expresa. “Me siento como nunca. Estoy muy bien, muy estimulado con ese homenaje que es un orgullo no solamente para la familia Zuleta sino para la música vallenata en general. Sabemos que es algo especial, excepcional porque, modestia aparte la gente sabe lo que ha sido mi familia musicalmente, mis ancestros, de donde  venimos. Todos saben que hemos hecho un trabajo hermoso y estaremos hasta el final dándole cosas grandes al folclor”.

Cuando termina y como si estuviera en la piqueria le dice a su hermano: “Pica, gallo bueno”…. Emiliano solamente sonríe y Poncho le recalca. “No vayas a decir que yo lo dije todo”.

La carcajada se hace más extensa y manifiesta: “Poncho es muy explicativo, pero la verdad es que estamos muy contentos con la aceptación que hemos tenido. Al comienzo no quise aceptar, pero con el paso de los días me convencí que uno no le puede dar la espalda a la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y a un pueblo agradecido”.

Le suena el celular. Mira el número y dice que más adelante devuelve la llamada y continúa. “Cada día que pasa sentimos el cariño de la gente y eso no tiene valor. Es el cariño de un pueblo que ha vivido al lado de nuestras canciones”.

Poncho lo interrumpe para anotar. “Desde un comienzo le metimos el pecho firme a la promoción, y los resultados se están viendo. Valledupar se quedará pequeña. Dios me ha dado un  arte que me ha permitido acercarme con la gente a la que quiero mucho”.

Seguidamente Emiliano trae a su recuerdo palabras que tienen la verdad impresa. “Cuando comenzamos no se sabía que podía suceder y el vallenato se fue creciendo hasta llegar a lugares impensables. Y pensar que nuestros juglares, caso mi papá, llevaban el mensaje musical a todas partes sin pretender mayores cosas, sino alegrar a los amigos y ser felices en esas parrandas extraordinarias”.

La nostalgia los atrapaba a los dos y se transportaron a la Villanueva de su niñez donde comenzaron a darle rienda suelta al talento que aprendieron sin darse cuenta.

Entonces expresa Poncho. “Nuestra dinastía se ha destacado y lo que viene será mejor. Ahora recuerdo que a mi papá tres años antes de morir le hicieron un gran homenaje y quedó como un Papá Noel, lleno de condecoraciones. Sabemos que eso va ocurrir con nosotros para cerrar con broche de oro la dinastía musical que hemos sabido representar con lujo de detalles. Tenemos música para rato, y le confieso que mi garganta por fortuna está como un Bitoví, y el acordeón de mi hermano que ahora tiene su propio nombre está fina y dando la nota perfecta”.

Sus palabras iban y venían cargadas de recuerdos y al preguntarles sobre la canción que más les solicitaban en las presentaciones no se pusieron de acuerdo porque son muchas. “Son más de 500 que hemos grabado juntos”, indicó Poncho.

Al final y sin deliberar mucho indican que la más pegada en el gusto popular es ‘Mi hermano y yo”. 

Hace tiempo que en mi mente existía

un viejo compromiso de componer un son

se trataba de hacé una melodía

con unos cuantos versos, con todo el corazón,

pero el tiempo no es corto todavía

y ya llegó el momento para poder cantar

con una nota linda

con una voz sentida

y ganas de llorar. 

Después de Poncho Zuleta entonar la primera estrofa Emiliano pide la palabra para evocar esa inspiración sublime.

“Hace aproximadamente 36 años que le canté a esos momentos que he vivido con mi hermano Poncho. Conté la verdad de principio a fin y desde que se grabó la canción se quedó para siempre en el sentir popular”.

La verdad es que está y muchas canciones cuya lista es larga de enumerar se han metido en el corazón de los amantes del verdadero vallenato porque ellos se han comido las verdes y las maduras, han sufrido y vivido feliz y se han mantenido en invierno y verano.

Se quedan musitando frases gloriosas de esas que tienen la esencia de lo aprendido, las alegrías impresas en papel de oro y el sentimiento corriendo con la fuerza de un rio crecido, ese que hace posible que las gotas de amor manden señales de más vida.

Al final fluyen esos mensajes auténticos que tienen impreso el ingenio, la jocosidad y el gusto por lo auténtico.

"Y nos acabamos cuando a mi me corten la lengua y a mi hermano le corten los dedos". 

Abrazo vallenato… 

Cuando las palabras se escondieron después de darle un repaso a la larga vida musical de los dos hermanitos del alma, esos que más se quieren así se ausenten por cortos y largos periodos se dieron un abrazo. Ese abrazo que encerraba a su familia, a sus amigos y a todos aquellos que alguna vez han escuchado a Poncho cantar y a Emiliano tocar su acordeón.

El abrazo fue largo y adornado con algunas lágrimas que ambos borraron con el pañuelo del periodista, y Poncho sorprendió al decir: “Hermanito, prepárese porque ahora es cuando vendrán cientos de abrazos porque Valledupar estará adornada con nuestros nombres y se dirán bellas palabras de la dinastía Zuleta”.

Emiliano no se quedó atrás y dijo que la mejor despedida de la cálida entrevista sacada del baúl de los recuerdos era con un verso de la canción de su autoría: ‘Mi acordeón’. 

El acordeón tiene una sonrisa

y una elegancia muy especial

es como una muchacha bonita

de esas que tiene Valledupar.

Por Juan Rincón Vanegas -  @juanrinconv 

Para el cantante Silvestre Francisco Dangond Corrales los hermanos Zuleta son parte del organigrama de sus sentimientos, son los responsables de que muchos vivan de cerca sus bellas historias cantadas, y para graficarlo en una frase, anotó que son “La columna vertebral del vallenato clásico”.

Enseguida, se transportó a su querida tierra Urumita, en el sur de La Guajira, y en vez de hablar, cantó: “Acórdate Moralito de aquel día que estuviste en Urumita, y no quisiste hacer parada. Te fuiste de mañanita, sería de la misma rabia”. Todo para significar que la canción ‘La gota fría’, de Emiliano Antonio Zuleta Baquero, es un gran referente en el amplio universo del folclor vallenato.

“El viejo Emiliano sembró y recogió la más grande cosecha para el folclor vallenato. Toda esa dinastía representa un valor incalculable en nuestro folclor. Estoy muy feliz porque el Festival de la Leyenda Vallenata será en homenaje a Poncho y Emiliano, unos gigantes del folclor, y me comprometo a estar presente cantando sus canciones”.

El artista urumitero siguió hablando de la grandeza de Poncho y Emiliano, y enseguida los definió en pocas palabras, aunque anotó que se podían escribir varios libros sobre su inmenso aporte a la música vallenata.

“Poncho es un roble. Incomparable. No baja una línea. Tantos y tantos años y sigue como el primer día. Como Emiliano no he visto acordeonero igual, y como compositor, toca el alma”. 

La compañerita’ 

En medio de la charla, y al preguntarle sobre la canción interpretada por los Zuleta que más le gustaba, señaló que todas son hermosas y traen grandes recuerdos.Se quedó pensativo y luego cantó: 

Por qué no regresas pronto compañerita

en la soledad yo siento tristeza y miedo

vean como se ha destruido la cabañita,

una casa sin mujer no es más que un infierno.

Después que se oculta el sol, se espera la oscuridad

y el silencio de la noche hace más triste mi soledad. 

Estando en esas, la emoción lo traicionó y se dejó atrapar por la telaraña de las añoranzas. Entonces volvió a cantar: 

Parece que llegó a mi corazón

el tipo de mujer que yo quería

yo estaba esperanzado en que algún día

tenía que conseguirme una mujer

con esas cualidades y ese don.

Y no me falta razón al pretender, al pretender

tienes que portarte bien para que seas mi salvación. 

“Vamos a dejarla hasta ahí porque el catálogo es inmenso y nos pasaríamos toda la vida cantando, pero eso sí, todos tenemos que rendirle el más grande homenaje a estos valiosos hombres que han sido ejemplo de amor a nuestra querida música vallenata”, dijo el artista. 

La prima Sorayita 

Siguiendo por la ruta del recuerdo volvió a Urumita, la tierra de las mujeres bonitas, sitio histórico en el sur de La Guajira donde nació la canción ‘La gota fría’, encontrándose de frente con una historia muy familiar donde uno de los protagonistas fue Emiliano Alcides Zuleta Díaz.

El famoso ‘Gago de oro’ se enamoró perdidamente de una encantadora urumitera, y la mejor forma de hacérselo saber fue con letra y música de su propia inspiración. 

Estoy emocionado, llegó un alivio a mi alma

después de haber pensado

y haber soñado tenerte,

ay, ya yo empecé a quererte

y ya te estoy queriendo, Soraya. 

De inmediato, Silvestre Dangond entró en sintonía y declaró. “Soraya es una prima mía a la que Emilianito le hizo esa bella canción. Es el amor cantado a la manera nuestra”.

Efectivamente, la inspiradora del canto es Soraya López Rojas, dueña de la canción grabada en el año 1984 por los hermanos Zuleta en el trabajo discográfico ‘039’.

Emilianito, ratificando su condición natural de hombre enamorado, dejó expuestas todas sus emociones para decirle a esa bella mujer que le brindaba su nobleza, una cualidad que considera lo más grande para él. Además, le recalcó en la inspiración: “Ay, téneme compasión, conduélete de mí, Sorayita".

No contento con lo anterior, el sentimiento en flor de ‘El gago de oro’ traspasó las fronteras territoriales y entró en terrenos movedizos donde solamente lo hacen los que tienen el corazón preso, el alma empeñada y la palabra comprometida. 

Yo soy de Villanueva y quiero sé urumitero,

porque allí en ese pueblo

es donde está mi destino;

ay, yo quiero ser tu dueño,

quiero pasar mi vida contigo. 

En medio de todo, la urumitera Sorayita no atendió el llamado del corazón del acordeonero y compositor, pero quedó para la historia ese testimonio cantado. En esa ocasión, ante el intento de conquista, Emiliano Zuleta llegó hasta querer ser de Urumita y no de Villanueva, pero después pidió perdón. 

Yo tengo mucha pena

con toditos mis paisanos

porque a mi patria chica

yo la tuve que negar,

pero un enamorado

se tiene que perdonar. 

Sobre lo anterior, Silvestre Dangond indicó: “Vea como es la vida, Emilianito pudo en ese momento ser de mi familia, pero de algo sirvió porque esa canción está en los clásicos del vallenato. Es la declaración más bella de amor donde hasta su corazón sonaba y cantaba”.

El artista se despidió feliz por haber tocado un tema que le llenó el sentimiento, e indicó que comenzó interpretando canciones de los Zuleta, de Jorge Oñate, su padrino; y de Diomedes Díaz, tres grandes referentes del folclor vallenato.

“A Poncho y Emiliano los admiro, y vuelvo y repito: son la columna vertebral del vallenato clásico”.

Efectivamente, el récord musical de Poncho y Emiliano registra que han grabado juntos 33 producciones musicales, de donde se desprende una gran cantidad de reminiscencias cantadas que hoy hacen parte del gran libro del folclor vallenato. Ese libro donde la palabra folclor se pasea por el pentagrama vallenato, cuyas partituras tienen colgadas las figuras de dos hermanos que han batallado durante años para poder vivir… 

Por Juan Rincón Vanegas @juanrinconv 

Era casi el mediodía del lunes 30 de abril de 1990 cuando en un hotel de la ciudad de Valledupar, Edgar Perea accedió a conceder una entrevista para El Diario del Caribe de Barranquilla.

‘El Campeón’ había llegado a disfrutar del Festival de la Leyenda Vallenata que ese año ganó Gonzalo Arturo ‘El Cocha’ Molina Mejía, y conoció de cerca el movimiento de esta fiesta de acordeones.

Cuando se le dijo del objetivo de la visita no puso ningún obstáculo, sino que accedió a hablar, especialmente de vallenatos, pero antes pidió una gaseosa y manos a la obra.

No paró de hablar. Se emocionó contando de la canción que le llenaba el alma de alegría (‘Se te nota en la mirada’), de la gesta folclórica de Consuelo Araujonoguera y naturalmente de su querido Junior de Barranquilla.

El reportero gráfico Hernando Vergara le tomó varias fotos, al poco tiempo las reveló en el cuarto oscuro de la sede del periódico ubicada en la carrera 11 con calle 15 y se escogieron las mejores, no sin antes llenarnos de alegría por haber tenido cerca al hombre que con su voz alegraba los oídos de todo un país, bien narrando futbol, beisbol o boxeo.

Al conocer de la muerte del ‘Campeón Edgar Perea, acudí al archivo para rescatar ese reportaje que tuvo lugar hace 26 años y revivir esas hazañas del hombre que se la pasó todo su vida persiguiendo con su voz a futbolistas que se encontraban en una cancha teniendo como referente un balón, a boxeadores que en un cuadrilátero golpe a golpe le dieron glorias a un país y a beisbolistas que batearon jonrones que se iban al fondo del más grande sentimiento de alegría. 

El siguiente es el texto de la entrevista publicada en esa ocasión.

El negro Edgar Perea Arias, más conocido como ‘El Campeón’, es el narrador y comentarista deportivo más escuchado en Colombia. Así mismo es polémico y no tiene pelos en la lengua para decir sus verdades, que le han ocasionado elogios y críticas.

En la entrevista habló de vallenatos, del Junior y de su querida Barranquilla. Se notó de inmediato su amabilidad, su sinceridad y también sus claros conceptos sobre los temas tratados. 

¿El Campeón qué sabe de vallenatos?

No se mucho, no soy un versado, pero me defiendo y me gusta como el diablo. Lo bailo y lo escucho. Me gusta la manera como Diomedes Díaz, como Jorge Oñate, Poncho y Emiliano, los hermanos Zuleta; el Binomio de Oro y demás artistas interpretan la música vallenata.

Soy un tipo orgulloso de lo que hace la gente de mi costa. El vallenato es una música maravillosa. Déjame decirte que tuve una buena amistad con Alejo Durán. Lo conocí mucho. Estuve en varias de sus presentaciones y nos abrazamos con cariño. Alejo fue el primer hombre en ganar esta gran fiesta vallenata. Alejo ocupa un lugar demasiado alto en los corazones de los colombianos. 

¿Cuál es la canción vallenata que mas le gusta?

Son muchas, pero ahora me acuerdo de la grabada hace varios años que tiene una melodía nostálgica y que penetra firme en el sentimiento. Se trata de la canción ‘Se te nota en la mirada’ y que interpreta el gran Diomedes Díaz con ‘Colacho’ Mendoza. Quien compuso esa canción enfocó bien la manera de ver el amor.

(Se le hace notar que su autor es Gustavo Gutiérrez Cabello y entonces añade: “Ah, ese si sabe por donde le entra el agua al coco”).

Enseguida sorprendió recitando el primer verso de la mencionada canción: 

Lugares que traen recuerdos que me enguayaban

me destruyen sentimiento porque en el alma llevo un dolor

no se cómo se ha cambiado toda la historia

no se quien tuvo la culpa de haber matado este gran amor. 

¿Por qué le gusta esa canción?

Por su temática donde el compositor hace un recorrido con lujo de detalles sobre un amor que huye, pero no lo puede ocultar porque se le nota hasta en la mirada. Esa canción es todo un jonrón con las bases llenas. Y déjeme decirle que Diomedes y ‘Colacho’ fueron fieles a la tristeza del autor de la genial canción. 

‘La Cacica’ 

Habló largo y tendido de Consuelo Araujonoguera, ‘La Cacica’, y la catalogó como una de las mujeres más importantes del país por jugársela con el Festival Vallenato donde cada año gana y por goleada.

“Hablar de ‘La Cacica’ es remitirse a lo auténtico. Ella le dio la importancia a los juglares que andaban por los caminos y los trajo a Valledupar paraque demostraran todo lo que sabían. El tiempo le dio la razón y esta fiesta vallenata ocupa un lugar destacado en el concierto nacional.

Gracias a ella Alejo Durán, ‘Colacho’ Mendoza, los primeros Reyes Vallenatos, y muchos más tuvieron diversas oportunidades de sobresalir. Con ella se tiene una gran deuda porque le apuntó a algo que no se sabía si se impondría. Ella le apostó a eso y los resultados son elocuentes. 

¿Háblenos del Junior?

Es un equipo que siempre estará en el corazón del pueblo barranquillero y ese equipo es alegría, pasión, candela y tradición futbolera. Barranquillero que se respete es hincha del Junior. 

¿Por qué decidió vivir en Barranquilla?

Barranquilla es una tierra querida, es la ciudad que todos queremos. Tenemos muchos problemas como los que hay en Nueva York, en Londres, pero los sabemos soportar. Barranquilla es el mejor vividero del mundo. 

¿Dicen que usted es petulante y orgulloso?

En algunas oportunidades me ha pasado que me presentan a una persona y me dice “Te tenía una rabia tremenda, porque eras chocante y petulante, pero ahora que te trato eres diferente”. Eso pasa, así pasa. 

¿Por qué siempre es polémico y no le pesa la lengua para cantar la tabla?

Soy de una sola pieza. No me arrugo ante nada. Al pan, pan. Eso le gusta a la gente porque soy un defensor de la verdad. Así me quieren y nunca voy a cambiar. Seguiré cantando la tabla duélale a quien le duela. 

¿Es agüerista?

No, de ninguna manera. No creo ni en brujas ni en espantos. Soy muy católico y devoto cerrado de la Virgen del Carmen. Todo lo que tengo y lo que soy se lo debo a ella. 

‘El campeón’ se quedó sereno, tranquilo, hablando, y disfrutando del Festival Vallenato sabiendo que todo era ganancia y más teniendo en cuenta que Valledupar es un lugar colmado de recuerdos y como en la canción de Gustavo Gutiérrez, dejando que los dolores y las penas ocultas naveguen por el rio crecido de la esperanza.